La derrota siempre duele, especialmente cuando ocurre en una final del mundo. Sin embargo, el cierre del Mundial dejó una sensación que va mucho más allá del resultado deportivo. La caída de la Selección Argentina frente a España privó al equipo de alcanzar la cuarta estrella, pero no modificó el lugar que este grupo ya ocupa en la historia del fútbol argentino.
Las imágenes de Lionel Messi emocionado sobre el césped y de Lionel Scaloni conmovido durante la conferencia de prensa reflejaron el impacto de una derrota que nadie esperaba. Fueron el rostro de un plantel que volvió a competir al máximo nivel y que peleó hasta el final frente a un rival que terminó demostrando su superioridad.
Con esta final, Argentina volvió a confirmar la vigencia de un proyecto deportivo que comenzó hace varios años y que logró devolverle al seleccionado un protagonismo sostenido en el escenario internacional. Bajo la conducción de Scaloni llegaron la Copa América 2021, la Finalissima, el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024, además de una nueva final mundialista, un recorrido que pocos equipos en el mundo pueden exhibir.
La actuación de Messi también volvió a quedar en el centro de la escena. A sus 39 años, el capitán lideró una vez más al equipo y alimentó la ilusión de millones de argentinos. Más allá de que este haya podido ser su último Mundial, su legado ya trasciende cualquier estadística o cantidad de títulos. Se convirtió en el símbolo de una generación que logró reconciliar definitivamente a la Selección con su gente.
Scaloni, por su parte, reconoció con grandeza el mérito del rival y evitó buscar excusas. Sus palabras, pronunciadas entre la emoción y el dolor, volvieron a mostrar una de las características que marcaron todo su ciclo: la humildad para ganar y también para asumir las derrotas.
Pero el mayor logro de esta Selección quizá no pueda medirse en trofeos. En un país atravesado por dificultades económicas y sociales, el equipo volvió a convertirse en un punto de encuentro para millones de personas. Familias, amigos y vecinos compartieron cada partido con la misma ilusión, dejando de lado diferencias para alentar una misma camiseta.
Ese vínculo recuperado entre el seleccionado y los argentinos representa uno de los mayores legados de este proceso. La identificación con un grupo de jugadores que transmitió esfuerzo, compromiso y sentido colectivo permitió que la Selección volviera a sentirse cercana, algo que durante muchos años parecía difícil de alcanzar.
España fue un justo campeón y Argentina no pudo repetir la hazaña de Qatar. Sin embargo, el reconocimiento que recibió el plantel tras el partido dejó en claro que existen derrotas que también engrandecen.
La cuarta estrella deberá esperar. Pero este equipo ya hizo algo que trasciende cualquier resultado: devolverle a millones de argentinos el orgullo de sentirse representados dentro de una cancha. Y ese legado difícilmente pueda borrarse con el paso del tiempo.
