El presidente Javier Milei difundió en sus redes una fotografía de un shopping repleto de personas y la utilizó como una muestra de la supuesta recuperación del consumo. La imagen rápidamente se volvió viral, pero “Chequeado.com” encontró un problema: aunque el lugar existe y la escena corresponde al Shopping Soleil de Boulogne, hay indicios de que la fotografía pudo haber sido modificada mediante inteligencia artificial.
La publicación presidencial buscó transmitir una postal sencilla: mucha gente en un centro comercial como señal de que la economía estaría recuperándose. El mensaje, sin embargo, quedó en discusión cuando comenzaron a observarse detalles extraños en la imagen.
Según la investigación, la estructura del shopping, los locales y distintos elementos del lugar coinciden con el centro comercial ubicado en el partido de San Isidro. Incluso algunos objetos permiten confirmar que la fotografía fue tomada allí. Lo que no pudo establecerse es cuándo fue tomada.
Pero hay algo más. En distintos sectores de la imagen aparecen inconsistencias compatibles con una intervención mediante inteligencia artificial: una mujer que aparenta tener tres brazos, deformaciones en rostros, una persona con una cantidad extraña de pies y carteles cuyos textos presentan problemas de definición. Las herramientas utilizadas para analizar la imagen arrojaron distintos niveles de probabilidad de generación o modificación con IA, aunque estos detectores no permiten confirmar por sí solos una manipulación.
El punto central, de todos modos, no está solamente en si la foto fue retocada. Está en qué pretende demostrar.
Una imagen de un shopping lleno, incluso si fuera completamente auténtica, no alcanza para establecer que el consumo se recuperó. Para medir esa situación hay que observar la evolución de las ventas, los salarios, los ingresos disponibles y la capacidad real de las familias para gastar.
Y allí aparece un contraste significativo con la postal difundida por el Presidente. Los últimos datos disponibles del INDEC muestran que las ventas en centros comerciales cayeron 4,9% interanual en junio, a precios constantes, y acumularon una baja del 2,7% en el año. Las ventas en supermercados también registraron una disminución interanual del 3,1% en junio.
Hay, al mismo tiempo, un dato que complejiza el escenario: el comercio electrónico creció con fuerza durante el mismo período. Según la consultora Scentia, el e-commerce aumentó 41% interanual en junio y acumuló una suba del 34,8% durante el primer semestre de 2026. Es decir, el comportamiento del consumo tampoco puede reducirse a una única fotografía o a una única forma de comprar.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa un problema cada vez más habitual en la comunicación política: la utilización de imágenes aisladas para construir una interpretación general de la realidad.
Una familia que entra a un shopping, una góndola con productos o una calle con restaurantes llenos pueden ser escenas reales. Pero ninguna de ellas, por sí sola, permite saber cómo está funcionando la economía de millones de hogares.
La discusión cobra todavía más relevancia en un contexto en el que la inteligencia artificial permite modificar fotografías con un nivel de realismo que hace cada vez más difícil distinguir una imagen auténtica de una intervenida.
En este caso, el análisis realizado calificó como falso el contenido presentado como evidencia de una recuperación del consumo, aunque confirmó que el shopping retratado existe. El dato concreto que queda en pie es bastante más incómodo que la fotografía: hay personas consumiendo, pero los indicadores generales todavía no muestran una recuperación del consumo en centros comerciales.
Para quienes todos los meses tienen que decidir qué comprar, qué postergar y qué directamente dejar de comprar, la diferencia entre una imagen viral y los números de la economía no es un detalle menor.