Las elecciones municipales de Santiago del Estero dejaron uno de los golpes políticos más duros para La Libertad Avanza desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia. El espacio libertario no solo quedó muy lejos de disputar el poder en la provincia, sino que además obtuvo un resultado muy inferior al que esperaba la conducción nacional del partido.
Mientras el Frente Cívico, encabezado por el exgobernador Gerardo Zamora, volvió a imponerse con amplitud, los candidatos respaldados por la Casa Rosada apenas consiguieron tres bancas de concejales sobre las 194 que estaban en juego en toda la provincia.
En la capital santiagueña, la diferencia fue contundente. El oficialismo local se impuso con más del 60 % de los votos, mientras que la candidata de La Libertad Avanza apenas superó el 12 %. La situación se repitió en la mayoría de los municipios, donde el partido del presidente volvió a evidenciar la falta de dirigentes, de estructura territorial y de un armado político consolidado.
La derrota dejó al descubierto una realidad que ya se había manifestado en otras provincias: el respaldo obtenido por Javier Milei en las elecciones presidenciales no siempre se traduce en triunfos a nivel local. En el interior del país, el conocimiento del territorio, la cercanía con los vecinos y la construcción política sostenida en el tiempo siguen teniendo un peso decisivo.
Otro de los aspectos que quedó bajo la lupa fue la estrategia diseñada por Karina Milei y Martín Menem, principales responsables del armado nacional del espacio. La apuesta por una campaña centrada en la figura presidencial y en la difusión a través de las redes sociales no alcanzó para compensar la falta de referentes con presencia propia en la provincia.
Las críticas también alcanzaron a la selección de candidatos y al escaso desarrollo partidario. En distintos sectores comenzaron a surgir cuestionamientos sobre la decisión de trasladar una estrategia nacional a una provincia con una dinámica política muy diferente y con liderazgos locales consolidados desde hace décadas.
El resultado, además, representó un contraste con el discurso de expansión territorial que impulsa el oficialismo. Lejos de consolidarse como una fuerza competitiva, La Libertad Avanza terminó protagonizando uno de los tropiezos electorales más resonantes del año.
En un contexto marcado por la caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo y el creciente malestar social, el resultado de Santiago del Estero se transformó en una señal de alerta para el Gobierno nacional y volvió a poner en discusión la capacidad del oficialismo para convertir la popularidad presidencial en una estructura política capaz de disputar el poder en todo el país.
