El fin de semana largo dejó una postal que contradice el discurso de una economía en recuperación: hubo más personas viajando, pero se quedaron menos tiempo y gastaron menos. El turismo volvió a mostrar las consecuencias del deterioro del poder adquisitivo.
El fin de semana largo por el paso a la inmortalidad del general José de San Martín movilizó a más de un millón de turistas por distintos puntos del país. Sin embargo, detrás del dato positivo aparece otra realidad: las familias que pudieron viajar tuvieron que ajustar la duración y el presupuesto de sus escapadas.
Según el informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), se movilizaron 1.074.171 turistas, un 24,2% más que en 2023, pero la estadía promedio cayó de 2,3 a apenas 2 días, mientras que el gasto diario, medido en términos reales, fue 13,2% menor.
El resultado fue contundente: aunque hubo más movimiento turístico, el gasto total alcanzó los $245.907 millones, lo que representa una caída real del 6,3% respecto de 2023.
Viajar, pero con la calculadora en la mano
Los números muestran una transformación en la forma de hacer turismo. Las escapadas son más cortas, las reservas se realizan con mayor cercanía a la fecha y el consumo se vuelve cada vez más selectivo.
La postal es clara: se viaja, pero se recorta.
La situación también quedó reflejada en los niveles de ocupación de distintos destinos. Mientras algunos puntos turísticos lograron excelentes resultados —como Bariloche, Tandil o algunos destinos de Jujuy—, otros quedaron muy por debajo.
Mar del Plata registró una ocupación cercana al 45-47%, mientras que Pinamar rondó el 45%. En contraste, Tandil llegó al 90%, Ushuaia al 81% y Jujuy al 83%.
El turismo también siente el ajuste
El Gobierno de Javier Milei sostiene desde hace meses que la recuperación económica comienza a reflejarse en distintos sectores. Sin embargo, los números del turismo muestran una cara menos alentadora.
El problema no es solamente cuántas personas pueden tomarse unos días, sino cuánto pueden gastar una vez que llegan a destino.
Hoteles, restaurantes, comercios y prestadores turísticos dependen de que los visitantes permanezcan más noches y consuman. Una estadía más corta y un menor gasto real terminan impactando directamente sobre toda la cadena.
La paradoja del fin de semana largo es evidente: más argentinos se movilizaron, pero el mercado turístico movió menos dinero en términos reales que en 2023.
Mientras el Gobierno celebra algunos indicadores macroeconómicos, en la economía cotidiana aparece otra fotografía: familias que ajustan sus vacaciones, reducen noches, comparan precios y resignan consumos.
La recuperación, al menos para buena parte del turismo, todavía parece estar lejos de sentirse como una verdadera mejora en el bolsillo.