El FMI impulsa una reforma impositiva y crece la polémica por el impacto sobre trabajadores y consumo

El Fondo Monetario Internacional volvió a meterse de lleno en el debate económico argentino con una serie de recomendaciones que podrían modificar impuestos clave y afectar directamente la vida cotidiana de millones de personas. En un reciente informe técnico, el organismo propuso cambios en Ganancias, IVA y Monotributo con el argumento de mejorar la recaudación y “ordenar” el sistema tributario.

Aunque las medidas todavía no forman parte de un proyecto concreto, el planteo del FMI reabre una discusión sensible en un contexto donde gran parte de los trabajadores y sectores medios todavía enfrentan pérdida de poder adquisitivo, caída del consumo y dificultades para sostener ingresos.

Uno de los puntos centrales del informe es el Impuesto a las Ganancias. El organismo considera que actualmente muy pocos trabajadores lo pagan en comparación con años anteriores y sugirió ampliar nuevamente la cantidad de asalariados alcanzados por el tributo.

Según el análisis del FMI, tras las modificaciones realizadas en los últimos años, menos del 1% de los empleados formales tributa Ganancias. La intención sería volver a niveles similares a los de 2019, cuando el porcentaje era considerablemente más alto.

En la práctica, esto implicaría que miles de trabajadores que hoy no tienen descuentos salariales podrían volver a sufrir retenciones sobre sus ingresos mensuales. El debate aparece en medio de una economía donde muchos salarios todavía no logran recuperar terreno frente a la inflación acumulada.

Otro de los focos del documento está puesto sobre el Monotributo. El régimen simplificado, utilizado por millones de pequeños comerciantes, profesionales y trabajadores independientes, fue cuestionado por el organismo internacional debido a la diferencia existente con el régimen general.

El FMI sostuvo que el esquema actual genera distorsiones y desalienta el crecimiento económico formal, ya que muchos contribuyentes prefieren mantenerse dentro de ciertas categorías para evitar mayores cargas impositivas.

Por eso, propuso avanzar hacia un sistema “más alineado” con el resto de los impuestos. Aunque no se detallaron medidas concretas, especialistas advierten que podrían traducirse en mayores costos para monotributistas y pequeños emprendedores, un sector que ya enfrenta aumentos constantes en servicios, alquileres y costos operativos.

En paralelo, el organismo también sugirió revisar el IVA, uno de los impuestos que más recauda en Argentina y que impacta directamente en el precio de productos y servicios.

La propuesta apunta a reducir exenciones y unificar alícuotas, eliminando beneficios sobre determinados productos. Como contrapartida, el FMI planteó reforzar ayudas focalizadas para sectores vulnerables.

Sin embargo, distintos economistas advierten que cualquier modificación sobre el IVA puede trasladarse rápidamente a precios y profundizar las dificultades de consumo en un escenario donde muchas familias ya ajustan gastos básicos para llegar a fin de mes.

Las recomendaciones también volvieron a abrir un debate político sobre las promesas realizadas durante la campaña presidencial de Javier Milei. El actual mandatario llegó al gobierno con un discurso centrado en la baja de impuestos, la reducción de la presión fiscal y la promesa de aliviar la carga sobre trabajadores y sectores productivos.

Por eso, la posibilidad de ampliar Ganancias, endurecer condiciones para monotributistas o modificar el IVA aparece para muchos sectores como una contradicción con parte del mensaje original del oficialismo. Desde el Gobierno sostienen que se trata de sugerencias técnicas del FMI y no de medidas confirmadas, aunque el debate ya comenzó a instalarse tanto en la oposición como entre votantes libertarios.

El informe se conoció en el marco de la revisión periódica que el Fondo realiza sobre la economía argentina dentro del acuerdo firmado con el Gobierno nacional. Según los cálculos del organismo, una reforma tributaria integral podría aumentar la recaudación en más de tres puntos del PBI.

Mientras el Gobierno mantiene el ajuste fiscal como eje central de su política económica, las recomendaciones del FMI vuelven a poner en discusión quién termina absorbiendo el peso de la recaudación y hasta dónde puede sostenerse un esquema de ajuste en una sociedad atravesada por salarios deteriorados, empleo informal y caída del consumo.