El 72% de los menores de 40 años se queda sin dinero antes del día 20 de cada mes

Llegar a fin de mes se convirtió en un desafío para una amplia mayoría de los jóvenes y adultos menores de 40 años. Según un relevamiento del Monitor de Opinión Pública, el 72% de las personas de ese grupo etario se queda sin dinero antes del día 20, mientras que el 61% se endeudó durante los últimos seis meses.

Los datos reflejan las dificultades que enfrentan miles de personas para sostener sus gastos cotidianos en un contexto de pérdida del poder adquisitivo y aumento del costo de vida. Para muchos hogares, el problema no termina cuando se agota el sueldo: comienza una nueva etapa del mes en la que deben recurrir a préstamos, tarjetas de crédito o ayuda de familiares para cubrir necesidades básicas.

El informe también señala que casi el 82% de los encuestados considera que sus salarios no le ganan a la inflación. Esta percepción da cuenta de una preocupación extendida: incluso entre quienes mantienen sus empleos, los ingresos no siempre alcanzan para acompañar el aumento de los precios de los alimentos, el transporte, los alquileres y los servicios públicos.

El endeudamiento aparece, en ese escenario, como una herramienta para afrontar gastos que antes podían cubrirse con el salario. Sin embargo, cuando los ingresos no se recuperan, las cuotas y los intereses se convierten en una carga adicional que reduce todavía más el dinero disponible durante los meses siguientes.

La situación también condiciona las decisiones familiares. Postergar compras, limitar salidas, reducir consumos y resignar proyectos personales son algunas de las consecuencias de una economía doméstica cada vez más ajustada. Para quienes tienen hijos o deben afrontar gastos de vivienda y salud, el margen para reorganizar el presupuesto suele ser todavía menor.

Si bien el relevamiento no permite, por sí solo, describir la situación de toda la población argentina, los resultados muestran una señal preocupante sobre las condiciones económicas de los menores de 40 años. La combinación de salarios que pierden frente a los precios y un mayor recurso al crédito expone las dificultades para sostener el consumo sin comprometer los ingresos futuros.

En este contexto, el desafío no pasa solamente por cobrar un sueldo, sino por recuperar la capacidad de cubrir las necesidades básicas durante todo el mes. Cuando la mayoría de un grupo etario llega sin dinero a la tercera semana, el problema deja de ser una cuestión de organización individual y pone en discusión el alcance real de los ingresos frente al costo de vida.