Agosto comenzó con nuevos aumentos en la luz, el gas, los combustibles, las prepagas, los peajes y los servicios de telefonía, internet y televisión por cable, una situación que vuelve a poner bajo presión la economía de miles de familias.
En el caso de la electricidad, el incremento promedio ronda el 1,7 %, mientras que el gas registró una suba cercana al 3 %. A esto se suma el aumento de los combustibles, que impacta directamente en el costo del transporte y, en consecuencia, en el precio de los alimentos y otros productos de consumo masivo.
Aunque el Gobierno sostiene que las medidas apuntan a consolidar la desaceleración de la inflación y a reducir el peso de los subsidios, la realidad cotidiana muestra un panorama muy diferente para una gran parte de la población.
En Cañuelas, el impacto ya se percibe desde hace meses. Comercios que bajaron sus persianas, locales vacíos y una caída del consumo forman parte de un escenario que preocupa a vecinos y comerciantes, obligados a afrontar costos cada vez más elevados.
A la incertidumbre económica se suma el debate por el futuro del régimen de Zona Fría, un beneficio que permite reducir el valor de las facturas de gas. De concretarse la eliminación o la modificación del sistema, miles de usuarios del distrito podrían sufrir un nuevo golpe al bolsillo en medio del invierno.
La sucesión de aumentos vuelve a plantear una pregunta que se repite mes tras mes: cuánto tiempo más podrán las familias seguir absorbiendo el incremento constante de los gastos esenciales.
