Los jóvenes empiezan a darle la espalda a Milei: cae la confianza en el Gobierno en medio del deterioro del consumo

La confianza en el gobierno de Javier Milei volvió a retroceder y el dato que más preocupa al oficialismo no está únicamente en la caída del índice general, sino en el fuerte deterioro del respaldo entre los jóvenes, uno de los sectores que resultó decisivo para su llegada a la Presidencia.

Según el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella junto con Poliarquía Consultores, durante julio la confianza cayó un 6,5% respecto del mes anterior y acumuló un descenso interanual del 21%. El indicador alcanzó además su nivel más bajo desde el inicio de la gestión de Milei. 

Pero el aspecto más significativo del informe es el cambio de humor entre los menores de 29 años. Ese segmento, que acompañó masivamente al líder libertario en las elecciones de 2023 y se convirtió en uno de los pilares de su construcción política, es hoy el que muestra el mayor nivel de desencanto con la gestión nacional. 

El deterioro de la confianza aparece en un contexto donde muchas familias siguen sintiendo el impacto del ajuste en su economía diaria. La caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo, el aumento de tarifas y el encarecimiento de bienes y servicios continúan condicionando la vida cotidiana, especialmente entre los sectores medios y los jóvenes que buscan independizarse, estudiar o ingresar al mercado laboral.

En distintos puntos del país, comerciantes vienen advirtiendo una reducción sostenida en las ventas. Cada vez son más los consumidores que limitan sus compras a lo indispensable y postergan gastos que hasta hace poco formaban parte de la rutina familiar. Esa situación también repercute en pequeñas y medianas empresas que dependen del mercado interno para sostener su actividad.

Mientras el Gobierno sostiene que el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación son la base de una futura recuperación económica, los indicadores de confianza muestran que buena parte de la sociedad aún no percibe mejoras concretas en su realidad cotidiana. Para muchos hogares, la estabilidad de algunas variables macroeconómicas todavía no se traduce en mayor capacidad de consumo ni en una recuperación del ingreso.

En ese escenario, el retroceso entre los jóvenes adquiere un fuerte peso político. Se trata de un sector que no solo acompañó electoralmente a Milei, sino que también impulsó gran parte de su crecimiento a través de las redes sociales y de un discurso que prometía romper con la política tradicional. Hoy, ese respaldo comienza a mostrar señales de desgaste.

La evolución de la confianza social suele anticipar cambios en el humor de la población. Más allá de las estadísticas económicas, son el empleo, los salarios, el costo de vida y las expectativas de futuro los factores que terminan definiendo cómo evalúan los ciudadanos a un gobierno. Y los últimos datos reflejan que, especialmente entre los jóvenes, ese optimismo inicial empieza a perder fuerza