YPF como botín político: Adorni suma poder en la petrolera sin soltar el gabinete

El gobierno de Javier Milei volvió a mover fichas dentro de YPF y dejó en evidencia, una vez más, la lógica de acumulación de cargos que atraviesa a la actual gestión. Mediante una decisión administrativa conocida este viernes, Manuel Adorni fue designado como Director Titular clase A de la petrolera estatal, un puesto estratégico que representa al Estado con la llamada “acción de oro”, es decir, con poder de veto sobre las decisiones clave de la compañía.

La designación no implica la salida de Adorni del gabinete nacional. Por el contrario, el ahora jefe de Gabinete continuará en funciones como ministro, concentrando así dos espacios de enorme relevancia política e institucional. Desde el Ejecutivo aclararon que solo percibirá el salario correspondiente a su cargo ministerial, aunque el debate sobre la superposición de funciones volvió a instalarse con fuerza.

El lugar que ocupará Adorni en el directorio era hasta ahora de Guillermo Francos, otro de los hombres fuertes del oficialismo libertario. Sin embargo, lejos de significar una salida, Francos seguirá ligado a YPF tras reacomodarse en otra silla dentro de la conducción, en un enroque que refleja la circulación cerrada de nombres dentro del mismo núcleo de poder.

El movimiento también dejó heridos. José Rolandi, vicejefe de Gabinete Ejecutivo, quedó directamente fuera de la estructura de la empresa, mientras que Eduardo Rodríguez Chirillo, exsecretario de Energía, fue desplazado del directorio en silencio. En paralelo, se sumó Martín Maquieyra, exdiputado nacional del PRO, cuya incorporación confirma el sostenimiento del acuerdo político entre La Libertad Avanza y sectores del macrismo, incluso en áreas sensibles como la energía.

Al frente de YPF continúa Horacio Marín, ingeniero químico y empresario, quien sigue siendo la cara visible de la conducción ejecutiva de la compañía. No obstante, las nuevas designaciones refuerzan la presencia directa del gobierno nacional en la petrolera, en un contexto donde el oficialismo impulsa reformas estructurales, ajustes y eventuales cambios en el rol del Estado en empresas estratégicas.

La llegada de Adorni a YPF no es un hecho menor. Se trata de uno de los funcionarios más identificados con el relato del mileísmo, ahora con acceso directo a las decisiones de la principal empresa energética del país. Para muchos sectores, la medida confirma que, detrás del discurso de “menos Estado”, el gobierno no duda en utilizar las estructuras públicas cuando se trata de concentrar poder político.