A casi cinco décadas del golpe cívico-militar de 1976, la reconstrucción de la memoria colectiva sumó un nuevo capítulo clave: la Justicia federal confirmó la identificación de once personas desaparecidas cuyos restos fueron hallados en el excentro clandestino de detención La Perla, uno de los símbolos más estremecedores del terrorismo de Estado.
El anuncio fue realizado por el Juzgado Federal N°3 de Córdoba, encabezado por el juez Miguel Vaca Narvaja, en conjunto con el Equipo Argentino de Antropología Forense, organismo reconocido internacionalmente por su trabajo en la identificación de víctimas de violaciones a los derechos humanos.
Los restos habían sido recuperados en 2025 y, tras un exhaustivo proceso de análisis antropológico y genético, se logró poner nombre a once de las víctimas. A pedido de una familia, una de las identidades no fue difundida públicamente.
Entre las personas identificadas se encuentran Ramiro Sergio Bustillo, José Nicolás Brizuela, Raúl Oscar Ceballos Cantón, Carlos Alberto D’Ambra, Alejandro Jorge Monjeau, Mario Alberto Nívoli, Elsa Mónica O’Kelly Pardo, Oscar Omar Reyes, Eduardo Jorge Valverde y Sergio Julio Tissera. También se logró establecer que uno de los restos corresponde a una de las hermanas mellizas Adriana María Carranza o Cecilia María Carranza, aunque no fue posible determinar a cuál de ellas debido a su cercanía genética.
Las historias de vida detrás de cada nombre reflejan la diversidad de las víctimas: estudiantes, trabajadores, profesionales y padres y madres de familia. Muchos fueron secuestrados en sus casas o en la vía pública entre 1976 y 1977, y varios habían sido vistos en centros clandestinos como Campo de la Ribera y La Perla.
El proceso de identificación fue posible gracias al trabajo del laboratorio de genética forense del EAAF, que cotejó los restos con muestras aportadas por familiares. En ese sentido, los organismos remarcaron la importancia de que quienes aún no lo hayan hecho se acerquen a aportar su ADN, ya que esto permite avanzar en nuevas identificaciones.
Durante una conferencia de prensa, familiares de las víctimas expresaron una mezcla de dolor y alivio. Rodolfo, hijo de Oscar Reyes, destacó la importancia de conocer la verdad tras décadas de incertidumbre, subrayando que, incluso con restos mínimos, poder saber qué ocurrió representa un paso fundamental en el proceso de reparación.
Además, desde la Justicia adelantaron que en los próximos meses comenzará una nueva etapa de búsqueda en un sector conocido como Loma del Torito, dentro del mismo predio donde funcionó La Perla. El objetivo es continuar con la recuperación de restos y avanzar en la identificación de otras víctimas del terrorismo de Estado.
Este nuevo avance no solo aporta respuestas a las familias, sino que también reafirma el compromiso con la memoria, la verdad y la justicia, pilares fundamentales para que los crímenes del pasado no se repitan nunca más.
