La inflación volvió a mostrar señales de estancamiento y el impacto sobre los hogares sigue siendo significativo. En ese marco, la Canasta Básica Total (CBT) —que marca la línea de pobreza— se ubicó en $1.308.713,26 para una familia tipo de cuatro integrantes en el AMBA. La cifra representó un aumento mensual del 4,1% y una suba interanual del 27,7%, reflejando la presión constante sobre los ingresos, incluso en un contexto que el Gobierno define como de inflación “moderada”.
El informe oficial también expuso que los servicios continúan aumentando por encima de los bienes. En diciembre, los servicios subieron 3,4%, frente al 2,6% de los bienes. La brecha se amplía aún más en la comparación interanual: 43,1% contra 26,5%, una diferencia que golpea con fuerza a los ingresos fijos, especialmente salarios y jubilaciones.
Por rubros, Transporte encabezó las subas del mes con un incremento del 4%, seguido por Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que trepó 3,4%. Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 3,1%, consolidándose como uno de los sectores de mayor incidencia en el índice general y uno de los más sensibles para los sectores populares. En el otro extremo, Prendas de vestir y calzado registraron una suba del 1,1%, mientras que Educación apenas aumentó 0,4%.
Según las categorías, los precios regulados lideraron los incrementos con 3,3%, seguidos por el IPC núcleo con 3%, mientras que los precios estacionales mostraron una variación mucho menor, del 0,6%. A nivel regional, la inflación osciló entre el 2,6% y el 3,4%, con el Gran Buenos Aires alineado al promedio nacional (2,8%) y la región Pampeana levemente por encima (2,9%).
Pese a este panorama, el ministro de Economía, Luis Caputo, celebró en redes sociales y aseguró que 2025 cerró con “la inflación más baja de los últimos ocho años”. El funcionario atribuyó el resultado al ajuste fiscal, la restricción monetaria y la política cambiaria, sin hacer mención al deterioro del consumo, la caída del salario real ni al impacto social del programa económico.
Minutos después, el presidente Javier Milei replicó el mensaje con una expresión de respaldo personal al ministro, profundizando el contraste entre el discurso oficial y la realidad cotidiana que enfrentan millones de argentinos.
Los datos oficiales confirman que, más allá de los festejos del Gobierno, la inflación dejó de bajar de manera sostenida y continúa siendo un problema estructural que incide directamente en la vida diaria, especialmente en los sectores trabajadores y jubilados, donde cada aumento se traduce en una pérdida concreta de poder adquisitivo.
