La propuesta de Máximo Kirchner para que el gobernador Axel Kicillof presida el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires abrió una nueva etapa en la discusión interna del peronismo. El planteo, confirmado por distintos medios provinciales y nacionales, apunta a ordenar una interna que venía acumulando tensiones y a dar una señal clara de conducción en el distrito más importante del país.
La propuesta se da en pleno proceso de renovación de autoridades del PJ Bonaerense, con plazos en marcha para la presentación de listas y avales. En ese marco, la posibilidad de que el gobernador concentre la conducción del Ejecutivo y del partido aparece como una estrategia para alinear gestión y estructura política, reducir disputas internas y fortalecer la unidad de cara a un escenario económico y social complejo.
Aunque en la provincia de Buenos Aires no es habitual que el gobernador presida el partido, se trata de una práctica extendida en otros distritos del país. Desde el entorno de Máximo Kirchner aseguran que el objetivo es terminar con los idas y vueltas internas y despejar versiones de enfrentamientos personales, priorizando un mensaje político de unidad.
Más allá de la rosca partidaria, el trasfondo tiene impacto directo en la vida cotidiana. Con una situación económica que golpea a los municipios —inflación, caída del consumo y presión sobre los recursos locales— el peronismo bonaerense busca mostrar orden interno para concentrarse en la gestión y en la respuesta a las demandas sociales.
Cañuelas: continuidad política y músculo partidario
En ese contexto, Cañuelas aparece como uno de los distritos donde la renovación del PJ se encamina sin mayores sobresaltos, con una clara señal de continuidad en la conducción partidaria. El esquema local mantiene como referencia central a la intendenta Marisa Fassi, en línea con un modelo que articula gestión municipal y conducción política.
Los números del propio partido reflejan ese orden interno: el PJ de Cañuelas cuenta con 4.757 afiliados, lo que implica un piso de 95 avales para la presentación de listas en el proceso de renovación de autoridades. Se trata de un volumen que muestra un partido con estructura activa y capacidad organizativa, en un distrito donde el oficialismo local mantiene cohesión política. 
La definición local replica, en escala, el mensaje que baja desde la conducción provincial: sostener liderazgos con respaldo electoral y evitar internas que debiliten la gestión en un contexto adverso. En Cañuelas, la continuidad al frente del PJ aparece como una forma de garantizar estabilidad política y previsibilidad institucional.
Mientras el peronismo bonaerense discute su conducción y su estrategia futura, algunos distritos ya muestran definiciones claras. La eventual llegada de Kicillof a la presidencia del PJ provincial y la continuidad de Fassi en Cañuelas forman parte de una misma lógica política: ordenar hacia adentro para enfrentar, con mayor fortaleza, los desafíos sociales y económicos que atraviesan la provincia y los municipios.
