Golpe al empleo en Zárate: fuerte achique en la planta de Cervecería y Maltería Quilmes

La crisis económica que atraviesa la Argentina vuelve a impactar de lleno en la industria. Esta vez, el ajuste alcanza a la histórica Cervecería y Maltería Quilmes, que confirmó un drástico recorte de personal en su planta ubicada en la ciudad bonaerense de Zárate. La decisión se da en un contexto de caída sostenida del consumo y apertura de importaciones, dos factores que vienen golpeando con fuerza al entramado productivo nacional.

La fábrica había sido inaugurada en 2020 con bombos y platillos. En ese momento, la compañía anunció una inversión superior a los 5.000 millones de pesos y la generación de 260 puestos de trabajo directos. Cinco años después, la realidad es muy distinta: tras una primera tanda de desvinculaciones que redujo la nómina a 140 empleados, ahora se implementará un nuevo programa de retiros voluntarios que dejará la dotación en apenas 80 trabajadores.

El ajuste representa un recorte cercano a la mitad del personal actual y una reducción de casi dos tercios respecto de la plantilla original. En esa planta se produce, entre otras marcas, la cerveza Corona, una de las etiquetas internacionales más difundidas en el país.

El sector cervecero es uno de los más golpeados por la retracción del mercado interno. La fuerte pérdida de poder adquisitivo impactó directamente en el consumo masivo, mientras que la flexibilización de las importaciones incrementó la competencia externa. De acuerdo a informes privados, las ventas de la compañía habrían sufrido una caída cercana al 45% durante el último año, en un escenario donde las importaciones de cerveza crecieron de manera exponencial.

El caso de Zárate se suma a una larga lista de empresas que, frente a la falta de políticas de protección a la producción nacional y el desplome de la demanda, optan por reducir personal. Detrás de cada número hay familias que enfrentan incertidumbre en un contexto económico cada vez más complejo.