José Luis Espert, primer candidato a diputado nacional de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, quedó atrapado en el epicentro de la tormenta política luego del estallido del escándalo que involucra a Diego Spagnuolo, ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), desplazado tras la filtración de audios en los que se hablaba de presuntas coimas vinculadas a la compra de medicamentos.
El economista, que venía sosteniendo una agenda mediática intensa para instalar su candidatura, se recluyó en silencio tras el episodio. Según trascendió, en la intimidad de su equipo deslizó: “Me cagaron la campaña”. La frase refleja el estado de ánimo de un dirigente que no encuentra la forma de despegarse de un hombre al que él mismo acercó a Javier Milei y que ahora se convirtió en un problema mayor para todo el oficialismo.
Los ataques no tardaron en llegar. Juan Grabois apuntó directamente contra Espert en redes sociales, recordando la estrecha amistad que lo unía a Spagnuolo. También la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, avivó el fuego al difundir una foto de ambos, acusando a la Libertad Avanza de ser “una banda de corruptos que gobierna para sí misma”. En paralelo, varios dirigentes libertarios borraron publicaciones y fotos con el ex funcionario, en un intento desesperado por borrar rastros de cercanía.
En el oficialismo reconocen que la crisis los golpea en el peor momento. Mientras Espert se niega a dar entrevistas para evitar preguntas incómodas, en la Casa Rosada buscaron cortar de raíz: desplazaron a Spagnuolo, allanaron su domicilio, le prohibieron salir del país y la Justicia secuestró sus dispositivos electrónicos en busca de pruebas. A la par, también fue eyectado Daniel María Garbellini, otro funcionario mencionado en los audios, señalado como hombre de confianza en la caja de la Andis.
La situación encendió todas las alarmas dentro de la campaña libertaria, que entró en modo contención de daños. Analistas y medios nacionales deslizan la posibilidad de que, más allá del trasfondo judicial, el caso haya sido “activado” como una operación interna en plena campaña electoral, lo que explica la velocidad con la que se multiplicaron las filtraciones y los ataques desde distintos frentes.
Lo cierto es que Espert quedó en una posición delicada. Sus vínculos con Spagnuolo son públicos y recientes: fotos compartidas en redes, saludos familiares y muestras de afecto en los que el ex funcionario definía al candidato y a su esposa como “su segunda familia”. Esa cercanía ahora amenaza con manchar de manera irreversible la candidatura de uno de los principales socios electorales de Javier Milei en la provincia.