El gas vuelve a subir en abril y el ajuste golpea cada vez más a los hogares

El mes de abril llegará con un nuevo aumento en las tarifas de gas, en el marco de un esquema que sigue reduciendo subsidios y trasladando el costo del servicio directamente a los usuarios. La medida forma parte de la política energética del gobierno de Javier Milei, que avanza con un recorte progresivo de la asistencia estatal.

Según los nuevos cuadros tarifarios, el impacto en las facturas será variable según el nivel de consumo y la situación de cada hogar. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, los usuarios sin subsidios comenzarán a pagar cargos fijos mensuales que rondan entre los $3.800 y más de $4.400, mientras que en los segmentos de mayor consumo las boletas podrían alcanzar cifras cercanas a los $91.000.

El incremento responde a la actualización tarifaria prevista dentro de la revisión quinquenal del sector, que contempla subas escalonadas hasta el año 2030. En paralelo, el Gobierno profundiza la segmentación, reduciendo cada vez más el universo de usuarios que reciben asistencia estatal.

En este contexto, el nuevo esquema de subsidios establece que la ayuda se concentrará principalmente en los meses de mayor consumo, es decir, entre abril y septiembre. Fuera de ese período, los usuarios deberán afrontar el costo pleno del servicio, lo que implica un cambio significativo respecto a años anteriores, cuando la asistencia se mantenía durante todo el año.

Además, el rediseño del sistema apunta a que las tarifas reflejen el costo real de la energía, en línea con el ajuste fiscal impulsado por el Gobierno. Esta política ya tuvo un fuerte impacto en los bolsillos: desde fines de 2023, las tarifas de servicios públicos registraron incrementos muy por encima de los salarios, especialmente para los sectores medios.

Con este nuevo aumento, se consolida una tendencia que preocupa a amplios sectores de la sociedad: el acceso a servicios básicos como el gas se vuelve cada vez más costoso, en un escenario donde los ingresos no acompañan el ritmo de las subas. Mientras tanto, el invierno se acerca y con él, el mayor consumo, lo que anticipa un escenario aún más exigente para millones de familias.