Mientras en redes sociales algunos dirigentes celebran supuestos avances económicos, los datos oficiales muestran una realidad mucho más compleja para el mundo del trabajo en Argentina. Un reciente ranking sobre la variación del empleo privado registrado entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 refleja que la mayoría de las provincias perdió puestos de trabajo formales, en un contexto marcado por la recesión, los despidos y el cierre de pymes y fábricas.
El informe, elaborado a partir de datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), indica que solo dos provincias muestran crecimiento del empleo privado: Neuquén (+3,4%) y Río Negro (+0,7%), impulsadas principalmente por la expansión de la actividad petrolera vinculada a Vaca Muerta.
El resto del país presenta números negativos.
En ese marco, Mendoza aparece en el tercer lugar del ranking difundido públicamente, pero con un dato que relativiza el optimismo: la provincia también perdió empleo registrado, con una caída del 0,6% en el período analizado.
Detrás de Mendoza aparecen San Juan (-0,9%), Tucumán (-1,5%) y Jujuy (-1,8%), mientras que los descensos se vuelven más pronunciados en los principales distritos productivos del país. La Ciudad de Buenos Aires registra una baja del 2,3%, Córdoba del 2,4% y Santa Fe del 2,5%.
La provincia de Buenos Aires, el principal motor industrial de la Argentina, muestra una caída aún mayor: -3,4% de empleo privado registrado.
Un contexto de recesión y cierre de empresas
La caída del empleo formal coincide con un período de fuerte retracción económica. Durante los últimos meses se multiplicaron las noticias sobre cierres de pymes, suspensiones y despidos en distintos sectores industriales, desde la metalurgia y el textil hasta la construcción y el comercio.
La combinación de caída del consumo, apertura de importaciones, aumento de costos y retracción de la actividad golpeó especialmente a las pequeñas y medianas empresas, responsables de la mayor parte del empleo privado del país.
En muchas localidades del interior, la pérdida de puestos de trabajo no solo impacta en las familias afectadas, sino que también genera un efecto en cadena sobre el comercio y la economía regional.
Las provincias más golpeadas
El ranking muestra caídas aún más severas en algunas jurisdicciones del norte y la Patagonia. Entre las provincias con mayor destrucción de empleo aparecen:
- Santa Cruz (-16,2%)
- La Rioja (-14%)
- Formosa (-11,3%)
- Tierra del Fuego (-10,7%)
- Catamarca (-10,7%)
En estos distritos, la combinación de crisis productiva, caída del consumo y menor actividad económica profundizó el deterioro del mercado laboral.
El contraste entre discurso y realidad
En ese contexto, distintos gobernadores destacaron su posición relativa en el ranking nacional. Sin embargo, el propio informe muestra que estar entre los “mejores” del listado no implica necesariamente crecimiento del empleo, sino simplemente haber tenido una caída menor que otras provincias.
La lectura completa del cuadro evidencia que el problema es generalizado: el empleo privado registrado retrocede en casi todo el país, con excepción de las provincias beneficiadas por el boom energético.
Para economistas y especialistas en mercado laboral, la situación refleja una economía con fuerte ajuste, caída de la actividad y deterioro del entramado productivo, donde la recuperación del empleo formal sigue siendo uno de los desafíos más urgentes.
