Corrupción y crisis económica: el combo que complica la imagen de Milei

El último informe de Latam Pulse sobre Argentina, elaborado por AtlasIntel en conjunto con Bloomberg, refleja un escenario social atravesado por la preocupación económica, el avance de la corrupción como problema central y una creciente desconfianza en la capacidad del Gobierno para resolver los desafíos estructurales.

La economía continúa siendo el principal termómetro del humor social. Una mayoría de argentinos califica la situación como negativa y el empleo aparece entre los puntos más críticos. La percepción de un mercado laboral debilitado y la dificultad para recuperar poder adquisitivo impactan directamente en la vida cotidiana: menor consumo, incertidumbre familiar y ajustes en los gastos esenciales.

En este contexto, las expectativas a seis meses no muestran señales claras de mejora. Una parte significativa de la población considera que la situación puede empeorar o, en el mejor de los casos, mantenerse estancada. La estabilización de algunas variables macroeconómicas no logra traducirse en una percepción positiva en el día a día.

El informe también ubica a la corrupción entre los principales problemas señalados por los encuestados. La demanda de mayor transparencia y control en el uso de los recursos públicos se combina con el malestar económico, generando una percepción más amplia de inequidad y falta de rumbo.

En el plano político, la encuesta registra una caída en la aprobación del presidente Javier Milei y un crecimiento de la desaprobación. Además, un sector relevante de la ciudadanía manifiesta que no cree que el actual gobierno pueda resolver los problemas económicos y sociales que atraviesa el país. Ese dato resulta clave para entender el clima de época: más allá de la evaluación coyuntural, se instala una duda sobre la capacidad de gestión y los resultados futuros.

El panorama que deja la medición es el de una sociedad con expectativas frágiles, atravesada por la preocupación por el empleo, la inflación y la corrupción. Mientras no haya mejoras perceptibles en el bolsillo y señales claras de transparencia y eficacia, el escenario político continuará tensionado por la desconfianza.