La represión ocurrida en las inmediaciones del Congreso de la Nación Argentina volvió a generar polémica luego de que la ex ministra de Seguridad y actual senadora Patricia Bullrich intentara justificar la golpiza y detención de un camarógrafo del canal A24.
Según sus declaraciones, el trabajador de prensa “intentó entrar para filmar a los activistas”, una versión que fue rápidamente cuestionada por registros audiovisuales que muestran al camarógrafo identificándose como parte de la prensa mientras era reducido por efectivos policiales.
Bullrich confirmó que el agente involucrado fue sumariado, aunque buscó despegarse del accionar de las fuerzas al señalar que ya no se encuentra a cargo del Ministerio de Seguridad. “Ya no estoy a cargo de eso”, expresó, marcando distancia institucional en medio de las críticas.
El episodio reabre una discusión que en Argentina se repite cada vez que hay protestas en la vía pública: el límite entre el control del orden y el respeto a la libertad de prensa. Durante los últimos años, distintos organismos de derechos humanos y asociaciones periodísticas advirtieron sobre un incremento en situaciones de violencia contra trabajadores de medios en coberturas de manifestaciones.
En la vida cotidiana, estos hechos no son abstractos. Cuando se restringe o se intimida a la prensa, se afecta el derecho de la ciudadanía a estar informada. La cobertura en la calle es, muchas veces, la única forma de mostrar lo que ocurre en tiempo real y sin intermediaciones oficiales.
El caso también impacta en un clima social atravesado por tensiones económicas y políticas. En un contexto de ajuste, conflictividad sindical y movilizaciones frecuentes, la actuación de las fuerzas de seguridad vuelve a quedar bajo la lupa. La pregunta de fondo no es solo quién dio la orden en un operativo puntual, sino qué criterios se aplican para garantizar que la prensa pueda trabajar sin ser considerada parte del conflicto.
Mientras avanza el sumario interno contra el efectivo señalado, el debate público sigue abierto: ¿se trató de un exceso individual o de una forma de intervención que naturaliza el hostigamiento a periodistas en manifestaciones?
