Actividad presidencial en Mar del Plata: show, agenda política y críticas por el contexto social

El presidente Javier Milei participó este fin de semana de una serie de actividades en Mar del Plata que combinaron agenda partidaria y exposición pública. En ese marco, asistió al Teatro Roxy para presenciar el espectáculo “Fátima Universal”, protagonizado por Fátima Florez, donde terminó subiendo al escenario para cantar “Rock del gato”, el clásico de Ratones Paranoicos.

La presencia del mandatario fue celebrada por una parte del público. Desde el inicio de la función recibió aplausos y fue mencionado desde el escenario, en una escena que rápidamente tomó protagonismo en redes sociales y medios de comunicación. Hacia el final del show, Milei ingresó a escena, intercambió comentarios con la artista y realizó una breve performance musical, reforzando su perfil mediático y descontracturado.

La aparición en el teatro formó parte de una visita más amplia a la ciudad balnearia, donde el Presidente encabezó recorridas por zonas comerciales y participó de encuentros con dirigentes de La Libertad Avanza, en el marco del denominado “Tour de la Gratitud”. Durante esas actividades, defendió las políticas impulsadas por el Gobierno y reiteró conceptos vinculados a reformas estructurales y a lo que define como “la batalla cultural”.

Sin embargo, la escena del Presidente cantando en un teatro generó fuertes cuestionamientos una vez difundidas las imágenes. Las críticas se centraron en el contraste entre la exposición pública de tono festivo y la situación social y económica que atraviesa el país, marcada por el ajuste, la caída del consumo, despidos y pérdida del poder adquisitivo.

A ese contexto se sumó la preocupación por los incendios forestales en Chubut, que avanzaron sobre miles de hectáreas, afectando viviendas y recursos naturales. En redes sociales y distintos espacios periodísticos, numerosos usuarios y analistas cuestionaron la falta de presencia activa del Gobierno nacional frente a la emergencia, en un escenario atravesado por recortes presupuestarios en áreas sensibles como ambiente y manejo del fuego.

Las repercusiones no tardaron en multiplicarse. Desde distintos sectores se expresó malestar por las prioridades del Presidente y por la imagen que se proyecta desde la máxima investidura institucional, señalando la distancia entre la agenda oficial y los problemas que impactan de manera directa en la vida cotidiana de millones de argentinos.

La visita a Mar del Plata dejó así una postal que volvió a abrir el debate sobre el estilo de gobierno de Milei: una combinación de exposición mediática, discurso ideológico y una gestión que enfrenta crecientes cuestionamientos en un contexto social y ambiental complejo.