Una nueva encuesta nacional muestra un escenario todavía abierto de cara a las elecciones presidenciales de 2027, con una diferencia muy estrecha entre el peronismo y La Libertad Avanza y un dato que atraviesa todos los números: una parte importante del electorado todavía no define su posición.
El estudio fue realizado por Zuban Córdoba entre el 16 y el 19 de septiembre, sobre una muestra de 2.000 personas mayores de 16 años, mediante un cuestionario estructurado aplicado de manera online. El trabajo declara un margen de error de +/- 2,19% y un nivel de confianza del 95%.
En la pregunta sobre qué espacio elegirían para las elecciones presidenciales, el peronismo alcanza el 35,9%, mientras que La Libertad Avanza y los libertarios reúnen el 35,1%. En ese mismo escenario, el 22,6% respondió que no sabe, mientras que el Frente de Izquierda obtiene el 6,4%.
La diferencia entre los dos principales espacios es, por lo tanto, de apenas 0,8 puntos porcentuales, una distancia que debe leerse dentro del margen de error declarado por el propio estudio. Más que una definición electoral, los números reflejan el estado de opinión relevado en septiembre de 2026.
El informe también plantea otro escenario al preguntar directamente por partidos políticos. Allí, el peronismo aparece con 34%, seguido por La Libertad Avanza con 30,1%. Un 10,9% no sabe todavía qué espacio elegiría y un 14,6% se ubica en la categoría “otro”, que incluye alternativas como partidos provinciales, la UCR y espacios políticos vinculados a distintos dirigentes.
La encuesta incorpora además una pregunta sobre la evaluación del Gobierno de Javier Milei. En septiembre, el 63,6% manifestó desaprobar su gestión, mientras que el 35,3% dijo aprobarla y el 1,1% respondió que no sabe. El gráfico evolutivo incluido en el informe muestra que la desaprobación se mantiene por encima de la aprobación en las mediciones realizadas durante 2026.
Otro dato relevante aparece en la medición de potencialidad de voto. Ante un listado de dirigentes, el estudio diferencia entre quienes aseguran que los votarían, quienes probablemente podrían hacerlo y quienes directamente no los votarían. La encuesta no traduce esos porcentajes en una proyección electoral, sino que releva predisposiciones declaradas en el momento del trabajo de campo.
En este contexto, el dato que probablemente más pesa sobre cualquier lectura anticipada de 2027 es el volumen de personas que todavía no tiene una definición. Con casi una cuarta parte de los encuestados ubicándose en el “no sabe” cuando se plantean determinadas opciones presidenciales, el escenario continúa sujeto a cambios.
A más de un año de la próxima elección presidencial, la encuesta funciona así como una fotografía del clima político de septiembre de 2026: dos grandes espacios aparecen muy próximos en intención declarada, mientras un sector considerable del electorado permanece fuera de una definición.