Adorni en el centro de la escena: patrimonio, reloj de lujo, vuelos privados y una encuesta que golpea al Gobierno

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, atraviesa uno de sus momentos más complejos desde que asumió en el Gobierno, en medio de cuestionamientos por su patrimonio, denuncias judiciales y un creciente deterioro de la opinión pública.

En los últimos días, la polémica se amplificó tras la viralización de un reloj de alta gama que el funcionario lució en apariciones públicas. El accesorio, valuado en miles de dólares según estimaciones difundidas, abrió interrogantes sobre su evolución patrimonial y la coherencia con sus declaraciones juradas, sin que hasta el momento haya existido una aclaración oficial detallada.

El caso se suma a una serie de situaciones que vienen poniendo a Adorni bajo la lupa. Entre ellas, los cuestionamientos por viajes al exterior y, especialmente, el uso de un jet privado para trasladarse a Punta del Este, un episodio que ahora sumó nuevos elementos en la investigación judicial.

Según se conoció en las últimas horas, el piloto que realizó el vuelo declaró que el traslado no fue abonado por el propio funcionario, sino por la productora de un empresario cercano a su entorno.  Esto refuerza las sospechas sobre quién financió realmente el viaje y si existió algún tipo de beneficio indebido.

Además, otras versiones indican que parte del traslado habría sido cubierto por terceros y luego reconfigurado mediante operaciones comerciales posteriores, lo que complejiza aún más la trazabilidad del pago. 

En paralelo, avanzan investigaciones en tribunales federales, donde se analiza la evolución patrimonial del funcionario y posibles inconsistencias en sus declaraciones juradas.

El escenario político se tensó aún más tras conocerse un sondeo nacional que refleja un impacto negativo en la imagen del Gobierno. Según el relevamiento difundido por medios nacionales, el 53,7% de los encuestados tiene una imagen negativa del presidente Javier Milei, mientras que el 73,6% considera que Adorni debería renunciar a su cargo.

El dato más sensible para la Casa Rosada es que incluso dentro del electorado con imagen positiva del Gobierno, una parte significativa también plantea la salida del funcionario, en un contexto donde distintas controversias recientes impactan directamente en la percepción pública de la gestión.

De este modo, el caso Adorni deja de ser un episodio individual para inscribirse en un clima más amplio de desgaste político, donde los cuestionamientos personales se combinan con una evaluación más crítica del rumbo del Gobierno y su vínculo con la sociedad.