Argentina oficializó su salida de la OMS y profundiza su giro en política sanitaria internacional

El gobierno de Argentina formalizó este martes su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión que marca un fuerte cambio en la estrategia de relaciones sanitarias del país a nivel global.

La medida se concretó mediante el envío de una nota oficial al secretario general del organismo, a exactamente un año del anuncio inicial realizado por el presidente Javier Milei. La comunicación fue confirmada por el canciller Pablo Quirno, quien sostuvo que el país buscará nuevas formas de cooperación internacional.

Según expresó el funcionario, Argentina continuará participando en iniciativas sanitarias globales, pero lo hará a través de acuerdos bilaterales y espacios regionales, priorizando —según el Gobierno— la autonomía en la toma de decisiones. En ese marco, aclaró que la salida se realizó conforme a lo establecido en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados.

En términos prácticos, la desvinculación implica que el país dejará de formar parte de programas, financiamiento y foros técnicos coordinados por la OMS, lo que podría impactar en áreas clave como el acceso a cooperación técnica, capacitación y estrategias sanitarias globales. Sin embargo, Argentina seguirá integrada a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el organismo regional vinculado al sistema sanitario internacional.

Críticas del Gobierno y un modelo en discusión

Desde el Ejecutivo ya venían cuestionando el rol de la OMS. En un comunicado difundido en mayo de 2025 por el Ministerio de Capital Humano, se planteó la necesidad de una revisión profunda del sistema sanitario local, apuntando contra estructuras que consideraron desactualizadas y poco transparentes.

Además, el Gobierno argumentó que las recomendaciones del organismo internacional no responden a criterios científicos sólidos, sino a intereses políticos y burocráticos. En esa línea, sostuvieron que la OMS ha avanzado sobre competencias que, según su visión, corresponden a cada país, afectando la soberanía sanitaria.

Un movimiento con impacto político y sanitario

La decisión abre un escenario de debate en Argentina sobre el equilibrio entre soberanía y cooperación internacional. Mientras el Gobierno defiende la medida como un paso hacia mayor independencia, distintos sectores advierten sobre los posibles costos de alejarse de un organismo clave en la coordinación global de políticas de salud.

El retiro de la OMS no solo tiene implicancias técnicas, sino también políticas, en un contexto donde las decisiones del gobierno de Milei continúan generando fuertes divisiones tanto a nivel interno como en la comunidad internacional.