El INDEC fijó nuevas canastas y desató polémica: cuánto se necesita para no caer en la indigencia o la pobreza

El Instituto Nacional de Estadística y Censos difundió la actualización de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) correspondiente a enero, en un contexto atravesado por fuertes aumentos en alimentos y crecientes cuestionamientos al Gobierno nacional por la metodología con la que se mide la inflación.

Según los datos oficiales, un adulto sin personas a cargo necesitó en enero $201.939 para no ser considerado indigente. Traducido a números diarios, eso implica que con poco menos de $6.800 por día podría cubrir sus necesidades alimentarias básicas. La cifra generó sorpresa y malestar en amplios sectores sociales, en medio de un escenario donde los precios en góndola continúan en alza.

En el plano familiar, la CBA se ubicó en $496.769 para un hogar de tres integrantes; $623.999 para una familia tipo de cuatro personas; y $656.301 para un grupo de cinco integrantes. En este último caso, el cálculo oficial indica que con alrededor de $21.800 diarios se cubriría la alimentación completa del grupo familiar.

Por su parte, la Canasta Básica Total —que además de alimentos incluye gastos en vivienda, transporte, salud, educación y otros consumos esenciales— marcó que un adulto necesitó $440.226 en enero para no quedar bajo la línea de pobreza. Esto supone un ingreso diario superior a $14.600 para no ser considerado pobre.

En cuanto a los hogares, la CBT fue de $1.082.956 para tres integrantes; $1.360.299 para cuatro; y $1.430.735 para cinco personas. Es decir, una familia tipo requirió más de $45.000 diarios para cubrir el conjunto de sus necesidades básicas.

El informe se conoció luego de que los alimentos registraran una de las subas más significativas del mes, con incrementos que impactaron especialmente en los sectores de menores ingresos. En paralelo, distintos indicadores privados advierten sobre la caída del poder adquisitivo y el retroceso del empleo formal en los últimos meses.

En este contexto, los nuevos valores oficiales reabren el debate sobre si las cifras reflejan la realidad cotidiana de millones de argentinos que, aun con ingresos formales, encuentran cada vez más dificultades para llegar a fin de mes.