El Gobierno nacional oficializó un nuevo ajuste impositivo sobre los combustibles a través del Decreto 74/2026, una medida que vuelve a presionar sobre los precios de la nafta y el gasoil y que impacta de manera directa en la vida cotidiana de millones de argentinos.
La norma, firmada por el presidente Javier Milei, actualiza los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono y comenzó a regir desde el 1° de febrero de 2026. Se trata de incrementos que habían sido postergados en etapas anteriores y que ahora vuelven a aplicarse de forma parcial.
Qué establece el Decreto 74/2026
El decreto redefine los impuestos que forman parte del precio final de los combustibles. Según estimaciones de mercado, cuando estos ajustes se trasladan al surtidor implican una suba de alrededor del 2% en el precio final de la nafta y el gasoil, con variaciones según la región y el tipo de combustible.
Aunque el decreto no fija precios —una decisión que queda en manos de las petroleras—, la experiencia reciente muestra que la mayor parte de las actualizaciones impositivas termina reflejándose en lo que paga el consumidor.
Cuánto aumentó la nafta desde la asunción de Milei
Más allá del impacto puntual del nuevo decreto, el aumento de los combustibles es acumulativo. Desde la asunción de Milei, en diciembre de 2023, el precio de la nafta súper registró un fuerte salto.
En aquel momento, el litro de nafta súper se ubicaba en torno a los $500 en promedio. A comienzos de 2026, ese mismo litro ronda los $1.570, según relevamientos de precios en estaciones de servicio. Esto representa un incremento cercano al 200% en poco más de dos años, muy por encima de la evolución de los ingresos de la mayoría de los hogares.
Un impacto que va más allá del surtidor
El aumento de los combustibles no afecta solo a quienes cargan nafta o gasoil. Tiene un efecto en cadena sobre el transporte, la logística, los alimentos y los servicios, sectores donde el combustible es un insumo clave.
Incluso incrementos porcentuales que pueden parecer moderados en el corto plazo terminan empujando otros precios y reduciendo el poder de compra, especialmente en un contexto de consumo retraído y salarios que no logran recuperar terreno frente a la inflación.
Impacto local: Cañuelas y el costo de moverse todos los días
En Cañuelas, donde una parte importante de la población depende del automóvil o la moto para ir a trabajar, estudiar o realizar trámites, el impacto se siente con mayor fuerza. El gasto en movilidad ocupa una porción cada vez mayor del presupuesto familiar, en un distrito donde las alternativas de transporte público son limitadas.
Además, el encarecimiento del combustible impacta en el transporte de mercadería y en los costos de comercios y servicios locales, que muchas veces terminan trasladándose a los precios finales que pagan los vecinos.
Ajuste fiscal y debate abierto
Desde el Gobierno nacional se sostiene que estas medidas forman parte de un esquema de ordenamiento fiscal y reducción de subsidios. Sin embargo, el fuerte aumento acumulado de los combustibles desde diciembre de 2023 vuelve a poner en debate el impacto social del ajuste y quiénes absorben sus costos en la economía diaria.
El Decreto 74/2026 se suma así a una serie de decisiones que priorizan el equilibrio de las cuentas públicas, pero que continúan generando tensión en el bolsillo de hogares y actividades productivas del interior.
