El Instituto Malbrán confirmó la detección de los primeros tres casos de influenza A (H3N2) en la Argentina, correspondientes al subclado K, mientras que en la provincia de Mendoza hay un caso sospechoso cuyo análisis fue enviado al organismo nacional para su confirmación.
Según el informe oficial publicado el 19 de diciembre de 2025, los casos confirmados corresponden a dos adolescentes de la provincia de Santa Cruz y un niño de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quienes transitaron la enfermedad sin complicaciones. Las muestras fueron detectadas por la Red Nacional de Laboratorios y Unidades Centinela y confirmadas por el Laboratorio Nacional de Referencia del INEI–ANLIS, mediante técnicas de secuenciación genómica.
En este escenario, el Ministerio de Salud de la Nación difundió placas y una gacetilla en las que buscó llevar tranquilidad, asegurando que no se registran cambios en la gravedad de la enfermedad, y reiteró las recomendaciones habituales: reforzar las medidas de cuidado frente a virus respiratorios, consultar al sistema de salud ante síntomas, aplicarse la vacuna antigripal anual y completar los esquemas del Calendario Nacional de Vacunación, con vacunas gratuitas y seguras.
Sin embargo, el contexto en el que se emiten estas recomendaciones es el de un sistema de salud atravesado por un fuerte proceso de desfinanciamiento. La reducción de recursos, el recorte de programas y la falta de inversión sostenida debilitan la capacidad del Estado para acompañar, con políticas públicas concretas, las indicaciones que promueve.
Desde una mirada de salud pública, la contradicción es clara: se apela al cuidado individual y a la responsabilidad social mientras no se cumple de manera efectiva la Ley de Emergencia Sanitaria, que debería garantizar herramientas extraordinarias para reforzar la prevención, la vacunación y la respuesta ante escenarios epidemiológicos complejos.
La vacunación antigripal, presentada como eje central de la estrategia, requiere no solo recomendación sino financiamiento, planificación y presencia territorial, elementos que hoy aparecen tensionados por la política de ajuste sobre el sistema sanitario.
A su vez, las medidas de cuidado difundidas por el Ministerio —uso de barbijo ante síntomas, ventilación de ambientes, evitar el contacto con personas de riesgo— se apoyan en un discurso preventivo que no siempre se traduce en acciones concretas del Estado, especialmente en un contexto social marcado por desigualdades estructurales.
Lo que dicen las placas y lo que debería hacerse
De acuerdo con las propias placas del Ministerio de Salud, frente a la circulación de la influenza A (H3N2) la respuesta debería centrarse en prevención sostenida, vacunación oportuna y comunicación clara. Para que eso sea posible, resulta indispensable cumplir y ejecutar plenamente la Ley de Emergencia Sanitaria, garantizar el financiamiento del sistema de salud y sostener políticas públicas que respalden las recomendaciones oficiales.
Los primeros casos confirmados por el Malbrán muestran que el virus ya circula en el país. Las indicaciones están sobre la mesa. La pregunta ya no es qué hacer, sino si el Estado nacional está dispuesto a hacerlo.
