Escándalo en La Libertad Avanza: una candidata tilda de “enfermos mentales” a quienes no votan al oficialismo libertario

La candidata a diputada bonaerense de La Libertad Avanza, Karen Reichardt, generó una fuerte polémica al calificar de “enfermos mentales” a quienes no apoyan al espacio político de Javier Milei. Sus declaraciones, realizadas durante una entrevista radial, provocaron rechazo incluso entre algunos sectores que hasta ahora mantenían afinidad con el oficialismo.

Reichardt sostuvo que el problema no era una diferencia de ideas, sino algo “cultural” y “arraigado”. “Las personas que no tienen la capacidad de ver otra mirada… no es que piensan distinto, lo tienen adentro. Veo que no tengo cloacas, ¿por qué sigo votando esto?”, dijo con tono despectivo al referirse a quienes eligen otras opciones políticas, en especial al electorado peronista.

La candidata libertaria explicó que su estrategia apunta a movilizar al votante que se abstuvo en las últimas elecciones, sobre todo del PRO, pero descartó cualquier intento de diálogo con el resto de la sociedad. “El otro es de verdad una enfermedad mental”, insistió, profundizando aún más la controversia.

Ante la sorpresa del entrevistador, que le advirtió sobre la gravedad de sus palabras, Reichardt reafirmó su idea y trató de justificarla como una metáfora. “No dije enfermos mentales, dije que es una enfermedad mental, una forma de decir cuando tenés un chip en la cabeza”, intentó aclarar.

Las expresiones de Reichardt reflejan nuevamente el discurso de intolerancia y desprecio que atraviesa al espacio de Javier Milei, que ha hecho del enfrentamiento y la descalificación una parte central de su estrategia política. Sus palabras provocaron repudio en las redes y entre dirigentes del peronismo, que señalaron la gravedad de asociar una postura política con una patología mental.

Una vez más, La Libertad Avanza vuelve a quedar envuelta en un escándalo por sus propias voces, en un contexto en el que el país atraviesa una profunda crisis social y económica mientras el oficialismo apuesta al insulto en lugar del diálogo.